Notas técnicas

  • Recolección y procesamiento de semillas de la yerba mate

    • Sistema agroforestal de 6 componentes ecológicos: suelo, sotobosque, estrato inferior de yerba mate, arboles codominantes, árboles dominantes, epífitas (orquídeas) y lianas (carâ, ysypo he’ê).

    • Plantas de yerba de la misma edad con diferentes grados maduración: A) Rama de una planta de yerba con semillas que están madurando; B) Rama de una planta de yerba con semillas bien maduras.

    Cuando decidimos cultivar yerba mate sabíamos que representaba un reto y por varios motivos, nos decían que es difícil de hacer germinar las semillas, que la planta tarda unos cuatro a cinco años en producir, que la cosecha de las hojas insume mucha mano de obra, que el procesamiento de sapecado, cocción, almacenado por al menos dos años en un lugar seco, molienda, envasado y venta, eran muy complicados, aún así nos remangamos y comenzamos a plantar unas 200 plantas, justo en los años en que se iniciaba el fenómeno “La Niña” (2004) y en suelo arenoso, de los cuales se perdieron el 90%, sobreviviendo unas 20 plantas, luego años tras año y buscando técnicas de plantío seguimos plantando ya con mayor éxito, y hoy tenemos unas 150 plantas de 8 – 12 años cargadas de frutas que están madurando desde fines de enero y hasta mediados de abril.

    Por: Ing. Agr. Sergio Burgos
    Doctor en Suelos y Nutrición de Plantas
    Gerente de Natureland Tienda Naturalista
    Facebook: Natureland - Tienda naturalista
    Cel.: (0981) 563 030
    E-mail: ippawet@gmail.com

    La yerba mate es una planta que tiene muchas ventajas, es autóctona, requiere relativamente poco cuidado, incluso algunos dicen que a la yerba le gusta el yuyal, la maleza, es muy fuerte para sobrevivir y competir con otras plantas, ya que es así como sobrevive en nuestros bosques nativos. El sistema adoptado por Natureland es el Agroforestal que se basa en la ecología del bosque nativo de la Región Oriental del Paraguay, el cual tiene 6 componentes: 1) El suelo forestal esponjoso y rico en humus; 2) Un primer estrato o sotobosque de hierbas y hojarasca; 3) Un segundo estrato bajo donde predominan arbustos y árboles pequeños como la yerba mate; 4) Un tercer estrato codominante con árboles grandes que no alcanzan a sobresalir sobre el dosel del bosque; 5) Un cuarto estrato dominante con árboles de gran altura que sobresalen el dosel superior para captar mucha luz solar; y 6) Una inmensa cantidad de lianas y epífitas que se desarrollan desde el piso con poca luz hasta posiciones más elevadas con mayor luminosidad (Figura 1). 

    El objetivo de este artículo es difundir algunas técnicas recopiladas y utilizadas para la recolección de las frutas de yerba mate (Ilex paraguariensis), procesamiento manual y almacenamiento de las semillas a sembrarse para la obtención de plantines que serán trasplantados a su lugar definitivo.

    Recolección y procesamiento. El primer paso consiste en realizar un censo de las plantas femeninas (las que florecen y fructifican, ya que es una especie dioica, es decir, algunas plantas son masculinas y otras femeninas), numerarlas y localizarlas dentro de la plantación, llevar un registro de cada planta, esto para no mezclar las frutas de una y otra planta. El registro debe proveer la fecha de recolección, el peso de las frutas recolectadas, ubicación y peso de las semillas ya procesadas y secadas, cantidad de semillas sembradas y porcentaje de semillas germinadas, esto es muy importante porque puede guiar futuras prácticas de manejo de la plantación, como sistemas de podas, detección de deficiencias nutricionales, entre otros.

    El segundo paso consiste en la recolección manual de las frutas bien maduras de color lila oscuro pero sin que se haya secado por la rama fructífera (figura 2A y 2B), las cuales tienen de 8-12 mm de diámetro, utilizando escaleras y baldes pequeños, esto porque la maduración es muy gradual y en la misma rama hay frutas muy maduras, otras a medio madurar y otras aún verde, por lo que la cosecha se debe realizar con varias pasadas en un período aproximado de dos meses. Esta recolección es la parte más fácil, aunque las plantas que tenemos son de diferentes tamaños y altura (hasta 7 metros) debido a que las mismas todavía no fueron podadas.

    El tercer paso consiste en despulpar mecánicamente las semillas utilizando un molino manual de maíz con la máxima apertura para estrujar las frutas sin dañar a las semillas, recogiendo la mezcla pastosa de pulpa desmenuzada con las semillas en una bandeja colocada a la salida del molino de maíz, luego se coloca esta pasta en un balde con agua de 20 litros, donde debe permanecer por unos 8 días (Mareco, 2017) para que la pulpa gomosa pueda dispersarse o pudrirse y desprenderse de las pequeñas semillas, lo que se logra colando las semillas con un cedazo común de tela metálica, pasando la pulpa y quedando las semillas que deben lavar varias veces, proceso que puede agilizarse agregando cenizas a la mezcla de agua con las semillas (figura 3A).

    El cuarto paso consiste en extender las semillas ya limpias sobre una tela, preferentemente de algodón colocada sobre una mesa a la sombra para secar (figura 3B), nosotros le colocamos un ventilador para acelerar el secado, ya que con el tiempo caluroso y húmedo tarda de 1 a 5 días para secarse.

    En el quinto y último paso se pesan las semillas de cada planta y se guardan en una bolsa de papel madera, anotando en una etiqueta el producto, el peso, la procedencia, la fecha, el número de plantas cosechadas, el responsable y un número de teléfono, para enviarlas a los viveros y productores de yerba para su siembra (Figura 3C). Las semillas son de color blanquecino de unos 2 a 5 mm de largo por 3 mm de ancho, de forma curva y con los extremos terminados en punta, conteniendo un kilogramo de semilla entre 110 y 120 mil semillas, de los cuales pueden esperarse que germinen unas 20 a 25 mil semillas (Sugasti, 2017), para lo cual se deben sembrar en el almácigo unas 200 gr/m2.

    Almacenamiento. Las semillas deben guardarse bien secas para evitar el ataque de hongos en un lugar fresco y oscuro, se puede guardar en la parte inferior o en la puerta de una heladera, las mismas deben sembrarse hasta unos 3 meses después de su recolección (abril a junio), tardando en germinar entre 60 y 150 días, dependiendo de las técnicas utilizadas para hacer germinar en el almácigo (estas técnicas se publicarán en una próxima entrega). Un método de almacenamiento para el siguiente año consiste en emular una estratificación, colocando las semillas en una bolsa de arpillera mezclada con arena lavada y cal agrícola en iguales proporciones, que debe enterrarse a 50 cm de profundidad, con lo que se logra una germinación a los 40 días de la siembra (Escurra 2016 y Leguizamón, 2017).