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UNA FUERTE APUESTA DE GPSA MUESTRA SUS PRIMEROS RESULTADOS: Producción de arroz en nueva frontera

Un proyecto de producción de arroz en el Chaco, iniciado por el grupo empresarial GPSA en el año 2014, exhibió sus primeros frutos el pasado 25 de enero en una jornada técnica. Productores arroceros de diversas zonas del país, profesionales del área de agricultura, representantes de empresas del sector agrícola, y autoridades públicas acudieron al establecimiento 7 Puntas, ubicado en el departamento de Presidente Hayes, a orillas del río Paraguay. Un proyecto de producción de arroz en el Chaco, iniciado por el grupo empresarial GPSA en el año 2014, exhibió sus primeros frutos el pasado 25 de enero en una jornada técnica. Productores arroceros de diversas zonas del país, profesionales del área de agricultura, representantes de empresas del sector agrícola, y autoridades públicas acudieron al establecimiento 7 Puntas, ubicado en el departamento de Presidente Hayes, a orillas del río Paraguay.

La producción de arroz en 7 Puntas fue precedida por una serie de estudios, realizadas por varias consultoras internacionales. Para iniciar el proyecto, se lograron todos los permisos requeridos, tanto ambientales como tecnológicos. El emprendimiento continuó su desarrollo a través de los últimos años, para finalmente iniciar la siembra del cereal en agosto del año pasado. “Está demostrado que en el Chaco se puede lograr buenos resultados, en tierras que prácticamente eran improductivas y que hoy son de alto rendimiento”, expresó Graciano Pereira, presidente de GPSA. El proyecto se encuentra en su fase inicial, en lo referente a la superficie empleada para el cultivo. La primera siembra de arroz se realizó en un área de 800 hectáreas, y la empresa apunta a más de 8.000 hectáreas de producción. La envergadura del emprendimiento implicó destinar múltiples inversiones, orientadas principalmente a la instalación de silos y sistematización de las parcelas. “Estamos todavía en proceso, esto va a durar entre 5 y 6 años para llegar a su techo”. Unas 25.000 hectáreas tiene disponible la empresa en el establecimiento 7 Puntas, de las cuales 10.000 hectáreas podrían ser utilizadas para la producción agrícola. La superficie restante corresponde a reservas y áreas destinadas a la cría de ganado vacuno. El presidente de GPSA comentó que tienen como aliado en este emprendimiento al Ing. Agr. Héctor Ramírez, de la frma Arrozal S.A., que se encarga del desarrollo del proyecto arrocero en el lugar. Pereira espera que este emprendimiento sirva de ejemplo para demostrar que esta zona del Chaco puede transformarse en un nuevo polo agrícola, en este caso para la producción de arroz. “Preparamos este día de campo para mostrar que en el Chaco todo es posible, poniendo esfuerzo, trabajo, y dedicación”. Otro aspecto destacado por el presidente de GPSA fue la necesidad de incrementar la producción de alimento. Señaló que una de las formas de lograr este objetivo es con la búsqueda de opciones en tierras que actualmente no son productivas, como es el caso de la estancia 7 Puntas. “Son palmares, que para la ganadería son de muy bajo rendimiento. Creo que se llega a 30 kilogramos de carne por hectárea. Hoy estamos produciendo por encima de 10.000 kilogramos de arroz por hectárea. Es tremenda la diferencia económica”. Tampoco olvidó mencionar el aspecto social que involucra este emprendimiento. Señaló que la producción de arroz emplea alrededor de 200 personas actualmente, y adelantó que esta cifra tiende a multiplicarse a medida que el proyecto se acerque a su tope. “El día que lleguemos a 8.000 hectáreas dará trabajo a muchísima gente. Esto implica una mano de obra extremadamente suficiente, capacitada, que están trabajando con nosotros”.


Potencial para la producción de arroz. Hasta el más mínimo detalle fue analizado para iniciar la producción arrocera en el Chaco. El Ing. Agr. Fabián Pereira, director comercial de GPSA, destacó el enorme potencial que ofrece esta zona para el cultivo. Explicó que el establecimiento está formado por campos marginales, complicados para la carga de animales. “Vimos como una oportunidad muy grande el cultivo de arroz. Tenemos el potencial de estar sobre el río Paraguay, que es un río bastante estable, que no presenta problemas de bajo caudal”.

Por otra parte, explicó que el arroz es un cultivo que requiere de mucha cantidad de luminosidad y calor. En este sentido, señaló que las condiciones del Chaco son ideales para su desarrollo. “El Chaco tiene hermosas condiciones para producir arroz. Aquí tenemos sol todo el año, buena lluvia, y los días más largos. Cuando solucionas lo referente a infraestructura, las condiciones son espectaculares”. Si bien el escenario, desde el aspecto climático, se muestra ideal para la producción de arroz, la empresa tuvo que realizar diversas inversiones para que el emprendimiento sea viable, especialmente en lo referente a infraestructura y logística. En el lugar se instaló un silo con capacidad de unas 15.000 toneladas, preparado para extenderse todavía más. Por otra parte, se invirtió para la llegada de energía eléctrica trifásica y en la habilitación de caminos. GPSA se alió con la empresa Arrozal S.A., de reconocida experiencia en el rubro. El proyecto es desarrollado en forma conjunta por ambas firmas. “GPSA financia toda la parte de insumos, financia el capital operativo, nosotros hicimos toda la parte de caminos, la parte eléctrica, los canales, ofrecemos todo el soporte y la ayuda para ellos puedan producir”. En relación a los costos de producción de arroz en el lugar, señaló que se encuentra por encima de los 1.300 dólares por hectárea. Explicó que el precio es elevado, por las condiciones adversas en cuanto a caminos, energía eléctrica, y mecanización de las tierras. Con la cotización actual del cereal en el mercado, el rendimiento debe superar la 7,5 toneladas por hectárea. “Tenemos la obligación de conseguir altos rendimientos para pagar ese costo de producción”. Este emprendimiento es una muestra más del potencial que tienen las tierras chaqueñas, no solo para la ganadería, sino también para la agricultura. Pereira señaló la experiencia de producción de soja en la zona central del Chaco, con excelentes resultados. “Hoy estamos nosotros para demostrar que el cultivo de arroz también es viable. Somos los pioneros en la producción de arroz en el corazón mismo del Chaco”.


Mercado. El director comercial de GPSA comentó que los precios del arroz paraguayo tienen una fuerte dependencia de Brasil, que posee una alta producción, pero también una demanda muy elevada. Sin embargo, en el vecino país la siembra del cereal se realiza recién en octubre, y la colecta entre los meses de marzo y mayo. En cambio, en Paraguay se cultiva en agosto, lo que permite cosechar ya a principios de enero. “Para nosotros es muy importante entrar en esa primera brecha, para tratar de agarrar los mejores precios”. Pereira destacó que el establecimiento 7 Puntas se encuentra a unos cuarenta kilómetros de la ciudad de Concepción, y no muy distanciado de Pedro Juan Caballero, que es la puerta de entrada al mercado de Mato Grosso do Sul, uno de los estados de mayor consumo de arroz de Brasil. Mencionó que iniciaron conversaciones con varias industrias, especialmente con una instalada en la ciudad brasilera de Dorados. “En el futuro, la idea es instalar un molino, donde podamos producir y procesar todo este arroz. El objetivo es eso, ya que te otorga mayor independencia en la búsqueda de los mejores mercados. Además se puede utilizar los subproductos del molino, como el afrecho, para aportar a la ganadería que se realiza aquí”.


Dificultades superadas. El Ing. Agr. Martín Pereira, gerente de producción agrícola de GPSA, señaló que los iniciadores de un proyecto deben atravesar obstáculos para llegar al objetivo. Este emprendimiento no fue la excepción, ya que se tuvo que superar un buen número de dificultades que se presentaron.


Uno de los primeros inconvenientes fue la falta de infraestructura y logística. Por esta razón, todo inició con la edificación de un silo para almacenaje de la cantidad de arroz proyectado. El lugar presenta limitaciones, principalmente en caminos y provisión de energía eléctrica, lo que exigió importantes inversiones en este sentido. “Para que la región pueda crecer en la producción de arroz, necesitamos el apoyo del gobierno, principalmente en esos dos grandes factores: energía eléctrica disponible y caminos. De esa forma, esta región podrá crecer tremendamente”. Posteriormente, comenzaron a estudiar el suelo de la región. A través del análisis, encontraron que son aptos para el cultivo de arroz. Sin embargo, el manejo de la conducción del agua representó un enorme desafío. Pereira recordó que tuvieron algunos tropiezos, que exigieron el replanteo de los trabajos. A diferencia de otras regiones, tradicionales en la producción de arroz, el suelo de esta zona del Chaco es muy limoso, explicó. Es decir, se desintegra fácilmente con el agua. Esta particularidad dificultó de gran manera la conducción hídrica. La experiencia ganada en el primer año de producción generó mayor conocimiento, lo que permitirá un crecimiento sostenible y seguro. “Pero sabemos que vamos a seguir aprendiendo por el camino. Esto es un aprendizaje constante para nosotros. Por eso queremos divulgar, invitando también a otros productores a que inviertan en esta región y juntos poder crecer y formar un nuevo polo de producción de arroz”. Entre las fortalezas que ofrece esta zona, señaló que tienen a favor la cercanía al río Paraguay. También mencionó que las parcelas agrícolas poseen muy buena plasticidad, lo que impide que el agua se escurra. “El manejo del agua dentro de la parcela es muy bueno, el riego es muy fiel. La conducción fue un desafío”, recalcó. En relación a la temática del día de campo, explicó que el objetivo fue mostrar las parcelas de arroz, tanto las comerciales como las de ensayos. También dieron a conocer el portafolio de insumos agrícolas que distribuye la empresa, en este caso enfocado al cultivo del cereal.


Sinergia con la ganadería. El establecimiento 7 Puntas comenzó como un campo de cría. Con el proyecto de producción arrocera, el objetivo es integrar la ganadería con la agricultura, explicó el Dr. Marcos Pereira, responsable del segmento ganadero de GPSA. Actualmente, en la estancia cuentan con unas 6.000 matrices. “Con la integración, estimamos que vamos a llegar a 10.000 vientres, cuando el proyecto arrocero esté en su techo de producción”. El objetivo consiste en utilizar las parcelas arroceras, posterior a la cosecha. Es decir, ingresar cargas de animales para aprovechar el rebrote del arroz. Este es un trabajo que debe ser realizado en forma conjunta con los técnicos responsables de la producción agrícola. “Quienes nos indicaran las parcelas y la cantidad de animales que podremos ir metiendo”, agregó.

Estaciones

El recorrido por las parcelas inició en el stand de la firma anfi triona, donde los principales responsables del emprendimiento dieron algunos detalles del trabajo que se realizó en el lugar para que sea viable la producción de este cultivo agrícola en el Chaco. Se dio a conocer ensayos desarrollados por la empresa Arrozal S.A. en parcelas destinadas especialmente a la investigación. Igualmente, se presentó el portafolio de productos que la empresa GPSA posiciona para el rubro.

Posteriormente, los participantes tuvieron paradas en las estaciones de Syngenta, Tafi rel, y BASF. El trayecto culminó en las instalaciones de almacenaje de granos. Uno de los grandes desafíos que tuvieron para que sea posible la producción de arroz en esta parte del Chaco fue la conducción de agua. El Ing. Agr. Martín Pereira señaló que atravesaron diversos obstáculos en lo referente al manejo hídrico. “Realmente nos llevó muchísimo esfuerzo, requirió de mucha planifi cación, y fue mucho de ir conociendo”, expresó. El Ing. Agr. Héctor Ramírez se encargó de guiar a los participantes en un pequeño recorrido por las parcelas de ensayo, que fue parte de la primera parada del día de campo. El especialista señaló que la investigación debe ser el sustento de todas las inversiones en esta unidad productiva. Una de las áreas a investigar consiste en la búsqueda de la variedad más adaptada para la región. Ramírez señaló que se encuentran a gran distancia de los trabajos de origen en lo referente al arroz. Para la primera siembra comercial en el Chaco emplearon la variedad IRGA 424, muy conocida y utilizada por los productores en el sur del pais. ¨Se ven buenos rendimientos, con algunas deficiencias en la calidad del grano, pero de todas maneras es la que más rentabilidad nos está dando por el momento”. El técnico comentó que la empresa Arrozal S.A. trabaja en el ensayo de líneas introducidas de Colombia, específicamente del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).

Actualmente se tienen diez opciones seleccionadas, a las que consideró como muy promisorias para ser lanzadas en el mercado nacional. “Aquí tenemos una línea que está lista para ser lanzada como variedad, con todas las características deseadas para superar la que tenemos actualmente en el mercado, que es la IRGA 424”. Este es el camino trazado para acompañar la producción de arroz, tanto la del Chaco como de otras regiones del país. Ramírez dijo que este es el método de trabajo de la consultora Arrozal S.A., y aseguró que las recomendaciones técnicas que ofrecen no son improvisadas. “Siempre buscamos información que pueda dar mejores resultados a los productores. Aquí, con más razón, en una zona que desconocemos. Es el segundo emprendimiento arrocero en el Chaco, tras uno que se encuentra en Villa Hayes”. Además de los ensayos con nuevas líneas, en el lugar se desarrollan pruebas de fertilización, épocas de siembra, entre otros. Se busca efectuar todos los ajustes agronómicos necesarios, que garantiza evitar el fracaso del emprendimiento arrocero en el Chaco por este tipo de detalles, explicó. “Tenemos que entrar con el pie derecho, con el conocimiento pleno de lo que tenemos que hacer para tener buenos resultados”. Ramírez señaló que solamente la exploración en el lugar podrá generar informaciones que permitan ajustar el manejo de la producción de arroz en el Chaco. No existe una receta para ello y la extrapolación de datos de investigación son de muy poca utilidad en agricultora. “La investigación in situ te muestra cuál es el camino a seguir, con respecto a las variedades, al manejo agronómico, fundamentalmente en lo referente a fertilización y de las enfermedades que puedan incidir mayormente en esta región. Todavía no tenemos el conocimiento, por eso debemos avanzar con cautela, identificando esos problemas que puedan surgir”. Alrededor de tres hectáreas están destinadas exclusivamente a los ensayos. En esta superficie se realizan los ajustes y la prueba de variedades, se estudian las épocas de siembra, la fertilización, el manejo de plagas, el control de enfermedades, la densidad, y una serie de factores que pueden ser manejados en función a las diferentes situaciones que se presentan. Con respecto a los niveles de fertilización de base, señaló que se pudo observar que el rango ideal está entre 200 y 300 kilogramos por hectárea.


Siembra comercial y la búsqueda de otras variedades. La primera siembra de arroz en el establecimiento 7 Puntas de GPSA se realizó el 26 de agosto del 2017. Sin embargo, el objetivo es iniciar incluso más temprano, durante la primera quincena o inclusive a inicios de agosto, explicó Ramírez. Se empleó la variedad IRGA 424 en un área de 800 hectáreas, que es la superficie de arranque de este proyecto. Si bien la siembra inició durante el 2017, el especialista señaló que mucho antes se comenzaron los trabajos en el lugar, especialmente para la habilitación de superficie. “Ya existía un proyecto hecho. Nosotros entramos a ejecutar este proyecto a partir de junio del año pasado. Empezamos con la preparación de suelo, y en agosto ya empezamos a sembrar. En nuestro primer año estamos ejecutando solo un 10% del área proyectada. Nuestro plan es ir ampliando 2.000 hectáreas por año, y esperamos llegar a 8.000 hectáreas en los próximos cinco años”. El técnico mencionó que los costos de producción son elevados en el lugar, entre 1.300 y 1.400 dólares por hectárea. Esto exige un rendimiento base de 8.000 kilogramos de arroz por hectárea, ya que el precio que se paga por el cereal no es el mejor actualmente, debido a la saturación del mercado. En relación a la búsqueda de nuevos materiales, comentó que actualmente se encuentra en proceso de registro una línea de Arrozal S.A., que ya muestra su comportamiento en parcela semi-comercial. Resaltó la importancia de contar con más de una variedad en un sistema de producción. “Porque corremos el alto riesgo si la variedad que monopoliza toda la producción sufre un problema de enfermedad, y por consecuencia quedemos sin arroz. Entonces buscamos diversificar las variedades para no caer en ese tipo de inconvenientes”.

Uno de los principales trabajos de la consultora consiste justamente en obtener las variedades que se adapten a la región. El especialista señaló que pueden ser las mismas que el sector emplea en otras zonas productivas del país. En ese sentido señaló a la IRGA 424, que se destaca especialmente por la amplia adaptación. Si bien ya disponen materiales promisorios, que presentaron muy buenos desempeños en las parcelas de ensayo, señaló que se debe seguir con la experimentación, ya que un solo año no es suficiente para llegar a una decisión. “Se debe probar entre dos y tres años como mínimo, para sacar conclusiones sobre el comportamiento. Esa actividad de ensayo será desarrollada en paralelo a la producción comercial de arroz, la producción será acompañada de investigación”.


Programa de Nutrición y Protección de Arroz de GPSA. Desde hace mucho tiempo, GPSA se racteriza por su fuerte alianza comercial con firmas multinacionales, señaló el Ing. Agr. Fabián Pereira. Actualmente, trabaja con compañías de la talla de Syngenta y BASF. Igualmente, tiene la representación y distribución de los productos de la empresa uruguaya Tafi rel. Por otra parte, cuenta con su propia línea de agroquímicos; y con su marca Gama Technologies, ofrece un paquete de foliares y coadyuvantes. Antonio Neto, encargado del área de investigación y desarrollo de GPSA, dio más detalles del portafolio de productos de la empresa. Explicó que disponen de tecnologías bien enfocadas a la producción de arroz, y que iniciaron una línea de investigación especialmente orientada al cereal. “También tenemos a Gama Technologies, que es nuestra fábrica de coadyuvantes y foliares, y estamos justamente empezando trabajos de investigación y desarrollo para probarlos en arroz”, expresó. Dentro del paquete de productos que forman el Programa de Nutrición y Protección de Arroz, la empresa posiciona el herbicida Glifex Max, de Tafirel. Este glifosato, orientado al control de gramíneas, es distribuido en forma exclusiva por la firma. Para el tratamiento de semillas, cuenta con el Thiametoxam 75, que es un insecticida con marca GPSA. Para el control de enfermedades, Neto comentó que la firma cuenta con una gama de diversos productos. Mencionó los fungicidas Allegro de BASF, Priori Xtra de Syngenta, y el Azoxcy Xtra de Tafirel, cuya distribución también es realizada por GPSA en forma exclusiva. De la línea de productos de Gama Technologies, presentó principalmente dos coadyuvantes. El Smart Fix, empleado en la fase de desecación. Su acción consiste en retirar la capa cerosa de la hoja, lo que debilita a la maleza y potencia el efecto del herbicida. Y el Speed Fix, que se encarga de mantener intacta la capa cerosa de la hoja, lo que aumenta la protección del cultivo. Neto manifestó que la empresa canaliza su trabajo en la búsqueda de efi ciencia técnica, lo que fi nalmente les permite diferenciarse en el mercado. “Tenemos también otros coadyuvantes orientados a mejorar la calidad del caldo”, agregó. Los productos nutricionales de Gama Technologies orientados al cultivo de arroz presentados durante el día de campo fueron el Cronnus y el Top Amino. El primero potencia la capacidad radicular, y está orientado a las gramíneas. El segundo es un producto anti estrés, que contiene macronutrientes y micronutrientes, indicado para ser utilizado previo a la floración del cereal.

Syngenta presentó su portafolio para arroz. La multinacional participó en el primer día de campo de arroz en el Chaco paraguayo, donde presentó los productos orientados a este cultivo. Luis López, gerente de cultivos de Syngenta, comentó primeramente las características del Vibrance Integral. Esta tecnología, posicionada para el tratamiento de semillas, ofrece una protección contra enfermedades e insectos. Su acción fungicida tiene como base a tres ingredientes activos, lo que permite un amplio espectro de control. Destacó especialmente la nueva molécula Sedaxane, creada por la compañía. Entre las fortalezas que ofrece el Vibrance Integral, además del amplio espectro en el control de las principales enfermedades que atacan al arroz, López mencionó que el producto genera un efecto de crecimiento acelerado de las raíces. Esto, posteriormente repercute positivamente en la mayor capacidad de absorción de nutrientes y agua. Por otra parte, el producto contiene la molécula Tiametoxam, con lo que ofrece el control de poblaciones de chinches, insectos chupadores, y pulgones.

Igualmente, este insecticida es excelente para el control del gorgojo acuático. “Siempre y cuando no sea en un suelo nuevo. Cuando los suelos son nuevos, como en este caso, desde Syngenta recomendamos la aplicación de fipronil para reforzar el control contra el gorgojo acuático”, aclaró. En relación a la dosis, López señaló que recomiendan 200 cc por cada 100 kilogramos de semillas. En la ocasión, los participantes de la jornada pudieron observar una parcela tratada con este producto. “Los resultados fueron excelentes, sobre todo en lo referente al poder de germinación. Ahí es donde nos diferenciamos de los competidores”, manifestó. Dentro de la propuesta de Syngenta para la producción de arroz también se encuentra el fungicida Priori Xtra. Este producto contiene las moléculas Azoxistrobina y Ciproconazol, que sumada a su formulación, permite que la absorción sea más rápida dentro del cultivo, expresó. “Y por sobre todo, gracias a la Azoxistrobina, se obtiene una protección de la calidad del grano”. La dosis indicada por Syngenta para el Priori Xtra es de 400 cc por hectárea, más una proporción de 0,5% del Nimbus, según el caudal que utiliza el productor.


Tafi rel trasladó su experiencia en la producción arrocera. El Ing. Agr. Víctor Galeano, de Tafi rel, recibió a los participantes en el stand de la fi rma. Explicó que esta es una empresa uruguaya que se dedica a la importación de agroquímicos, y está instalada hace doce años en el mercado paraguayo. Trabaja con líneas de genéricos, siendo los primeros importadores en Paraguay de varios productos.
Inicialmente, la empresa se enfocó con mucha fuerza al sector de la producción arrocera, con herbicidas orientados especialmente al desarrollo de este cultivo. Posteriormente, Tafirel comenzó a registrar insecticidas y otros herbicidas, con lo que amplió su gama de productos. Galeano señaló que hace cuatro años iniciaron una alianza estratégica con GPSA. “Actualmente estamos apoyando y trabajando en conjunto, tanto en el sector arrocero como en el sector sojero”. Tafirel orienta sus esfuerzos en brindar productos de alta calidad a los productores, señaló. Actualmente se encuentra en la última etapa de registro de nuevos productos, desde tecnologías para el tratamiento de semillas, hasta fungicidas para las últimas aplicaciones, adelantó. “En este campo se utilizaron los productos de Tafirel, prácticamente de manera exclusiva. No dudamos en apoyar este proyecto, porque creemos que es el futuro. Esto ya no es un sueño, sino que es una realidad”.
Allegro®, la protección de BASF para el arroz. BASF también fue testigo del primer día de campo de arroz en territorio chaqueño. El Ing. Agr. Jorge Moreno, Delegado Técnico de Mercado de la compañía en Paraguay, recordó que esta empresa tiene más de 150 años de presencia en el mundo, y que está instalada en el país desde hace 25 años. Comentó que la multinacional amplio su red de distribución desde el año pasado, donde GPSA inició a desempeñar un rol de gran importancia en la distribución de la firma de origen alemán. “Para BASF, la innovación es muy importante, y GPSA nos está demostrando que sí hablamos de innovación, estamos en el lugar correcto. Aquí estamos presenciando algo súper innovador, y nosotros buscamos ese tipo de operador”. En lo referente a productos orientados al sector arrocero, BASF actualmente cuenta con el Allegro®. El Ing. José Sánchez, del área de desarrollo técnico de mercado de la compañía en Paraguay, comentó que este fungicida ofrece un excelente control de Pyricularia. Está compuesto por dos ingredientes activos. El epoxiconazole y kresoxim metil, por lo que tiene el poder preventivo y curativo. “Se puede aplicar en tres fases del cultivo, y tiene un excelente control sobre lo que es Pyricularia, que es la enfermedad que más afecta al cultivo de arroz”.

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RevistaCampo

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