Todo esto atendiendo que la atípica temporada debió enfrentar pandemia, sequía, problemas de navegabilidad, heladas, retraso de la siembra, demora para paso de camiones a Brasil, la ola de inseguridad y las intenciones siempre latentes de imponer nuevos impuestos al sector productivo, indicaron los referentes del gremio durante la reunión evaluativa. Se destacó la labor de Capeco en cada una de las diferentes áreas para sortear “las múltiples barreras que se presentaron a lo largo del año”. El informe incluyó un repaso por las actividades realizadas en el ámbito institucional, además de las gestiones de la Asesoría de Comercio Exterior, Asesoría Agrícola y el exponencial crecimiento del Programa de Responsabilidad Social “Nutrición con Soja”. A grandes rasgos se indicó que el año cerró con una producción sojera en torno a 10 millones de toneladas y las perspectivas actuales apuntan, de mantenerse las condiciones climáticas y del normal desarrollo de los cultivos, al menos a unas 9 millones de toneladas para la siguiente zafra. Hasta el momento no hay ataques masivos de enfermedades como la roya, aunque sí podría darse un clima propicio para la presencia de algunas plagas. La extensión de la frontera sojera se podría ir dando conforme aparezcan materiales más aptos para el Chaco, siguiendo con las investigaciones. El mercado pareciera recomponerse después de la “guerra comercial” en EEUU y China y se vislumbra al menos unos precios similares fortalecidos comparando con lo que fueron meses atrás e incluso podría darse alguna alza. El cambio de gobierno en EEUU podría traer novedades.

También se reconoció que hubo una venta anticipada por parte de los productores en torno al 35 %, aunque ahora se atraviesa por una situación de incertidumbre. Además, aguardan más acciones para poder ampliar los trabajos de dragado para facilitar la navegabilidad. Entre los puntos favorables, se agilizaron los trámites, gracias a gestiones electrónicas, se indicó. Y se concluyó que “el sector agrícola salvó el año”, al tiempo de recordar que la producción tiene valor agregado que no siempre se traduce con aceites y otros derivados, sino en la transformación de proteína vegetal a animal, que igualmente tiene su peso en la generación de riqueza.