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17/04/2026

El trigo apuesta a sostener área en un escenario condicionado por mercado, clima y rotación

De cara a una nueva campaña triguera en Paraguay, el sector productivo proyecta una superficie similar a la del ciclo anterior, aunque sujeta a múltiples variables económicas y climáticas que incidirán en la decisión final de siembra.

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El lanzamiento oficial de la campaña está previsto para el próximo 8 de mayo en la Cooperativa Raúl Peña, marcando el inicio oficial del principal cultivo de invierno en el país.

En entrevista, Alfred Fast, presidente de la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), analizó el escenario actual del cultivo y las perspectivas para la campaña 2026, destacando un contexto de moderada incertidumbre.

Según datos del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), en la campaña pasada se sembraron unas 392.000 hectáreas de trigo. Para este año, las proyecciones del sector apuntan a una superficie cercana a las 380.000 hectáreas.

Fast explicó que, si bien existe intención de sostener el área, la definición dependerá de factores concretos como los precios y las alternativas productivas disponibles.

“El productor evalúa principalmente dos aspectos: el precio del trigo y qué cultivo va a implantar posteriormente”, señaló.

Mercado

Uno de los ejes centrales sigue siendo la exportación, con Brasil como principal destino del trigo paraguayo. La dependencia de este mercado genera incertidumbre al inicio de cada campaña.

“Arrancamos con cierta incertidumbre porque nuestra exportación está concentrada en Brasil”, indicó Fast, agregando que ya se registran señales de importación, aunque aún resta confirmar si se consolidarán en el tiempo.

En la campaña anterior, Paraguay superó las 1,2 millones de toneladas de producción. De ese volumen, entre 700.000 y 800.000 toneladas son absorbidas por la industria molinera local, mientras que el excedente se exporta.

Competencia entre cultivos y lógica de rotación

El trigo compite directamente con otros cultivos de invierno, como la canola, cuya rentabilidad también influye en la asignación de superficie.

A esto se suma el análisis de la rotación agrícola. En los últimos años, la soja de ciclo temprano —implantada en septiembre— ha mostrado mejores resultados en determinados contextos, lo que lleva a los productores a reconsiderar la inclusión del trigo en el sistema.

“El cultivo no se analiza de forma aislada. También pesa mucho el resultado del cultivo posterior”, puntualizó Fast.

Las condiciones climáticas recientes también juegan un papel relevante. Durante la última campaña de zafriña, muchos productores no pudieron concretar sus planes de siembra debido a factores climáticos adversos.

Desde el sector existe la expectativa de que parte de esa superficie pueda trasladarse al trigo en esta campaña, aunque el clima sigue siendo una variable de riesgo.

“Confiamos en condiciones favorables, pero el productor conoce bien ese riesgo”, afirmó.

Importancia estructural del trigo

El trigo continúa siendo un cultivo estratégico para Paraguay, tanto en términos económicos como de seguridad alimentaria.

Entre el 35% y 40% de la producción nacional proviene de cooperativas asociadas a Fecoprod, lo que resalta su relevancia dentro del sistema productivo.

Además, el país ha alcanzado la autosuficiencia en trigo, cubriendo su demanda interna y generando excedentes exportables.

Perspectivas

La campaña triguera 2026 se perfila con una base de estabilidad en el área de siembra, aunque altamente dependiente de variables como el mercado brasileño, los precios internacionales y las condiciones climáticas.

En este contexto, la toma de decisiones por parte del productor seguirá respondiendo a un enfoque integral, donde la rentabilidad del sistema en su conjunto será determinante.

“El desafío es combinar adecuadamente los ciclos y mantener la estabilidad productiva”, concluyó Fast.

 

 

 

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