En entrevista con Valor Agregado, Mangabeira expresó su preocupación por el impacto de la caída del dólar sobre la economía de los establecimientos ganaderos, en un escenario que, por las condiciones del mercado internacional, debería haber permitido una mayor capitalización del sector. “Estos dos años deberían haber sido años de mucho crecimiento, de mucha inversión, pero lastimosamente la situación del dólar, esa apreciación del guaraní versus el dólar de 25% en un año, se llevó todo el margen”, afirmó.
Según explicó, esta situación provocó que numerosos productores no pudieran aprovechar plenamente la mejora de las cotizaciones de la hacienda para fortalecer sus finanzas y desarrollar nuevas inversiones. “Eso hizo que el productor ganadero básicamente esté en una situación igual, sin poder acumular para poder invertir, realizar inversiones y poder crecer”, sostuvo.
El Directivo de APPEC señaló que una de las principales dificultades estructurales del negocio ganadero paraguayo es la convivencia de dos monedas dentro de la cadena productiva.
Mientras la comercialización de la hacienda terminada para exportación se realiza principalmente en dólares, una parte importante de los costos productivos y la adquisición de animales de reposición se expresan en guaraníes. “El productor asume todos sus costos en guaraníes y tiene que venderlo en dólares. Entonces, con un dólar que se aprecia 25% en un año, es imposible; se comió el margen la variación del tipo de cambio”, manifestó, en referencia a la valorización del guaraní. Durante la entrevista también se planteó la diferencia entre la evolución del precio del ganado expresado en dólares y su comportamiento medido en moneda nacional. Mientras las cotizaciones en dólares registraron importantes mejoras, el beneficio efectivo en guaraníes resultó considerablemente menor.
Mangabeira consideró que avanzar hacia una mayor uniformidad monetaria dentro de la cadena podría representar una alternativa comercial, aunque reconoció que existen barreras culturales y operativas. “Si esto se da, lo natural sería que el modelo comercial mude. Entonces, con eso digamos que el invernador tendría cierta cobertura, ya que su reposición estaría en dólares también”, explicó.
No obstante, aclaró que dolarizar las operaciones no resolvería completamente el problema, considerando que los costos productivos continuarían expresándose en moneda nacional.
Menor capacidad de inversión en un momento clave para recuperar el stock
Otra de las preocupaciones planteadas por Mangabeira está relacionada con las consecuencias que la situación cambiaria podría tener sobre el crecimiento futuro de la ganadería paraguaya.
El sector atraviesa un proceso de retención de vientres, impulsado por la necesidad de recuperar la producción de terneros y recomponer el rodeo nacional.
Si bien consideró que la retención responde a una decisión productiva lógica, advirtió que la reducción de los márgenes financieros podría restringir las inversiones necesarias para acompañar ese proceso. “Esto podía haber generado holgura en el flujo de caja del productor, lo cual se traduce luego en inversiones, generalmente inversiones de infraestructura”, indicó.
Y agregó: “Se va a ver limitado al tener menos ingresos, menos holgura de flujo de caja, menos capacidad de inversión futura”.
En ese contexto, confirmó que desde APPEC se han mantenido comunicaciones con organismos estatales para trasladar la preocupación del sector, mientras que la Asociación Rural del Paraguay (ARP) también ha realizado gestiones ante el Banco Central del Paraguay.
“Nosotros los productores no podemos decirle a los economistas que rigen la política económica del país cómo lo van a hacer. Nosotros lo que sí podemos expresar es nuestro dolor y lo que nos está pasando en nuestra realidad económica productiva”, expresó.
Buenas perspectivas para 2027: demanda firme y posibilidad de nuevos aumentos
Más allá de las dificultades generadas por el tipo de cambio, Mangabeira transmitió una visión favorable sobre los fundamentos productivos y comerciales del negocio ganadero para el cierre de 2026 y el próximo año.
Destacó que la demanda internacional de carne bovina permanece sólida y que las perspectivas indican que esta tendencia podría mantenerse e incluso fortalecerse durante 2027. “Desde nuestra visión, el año fue bueno, fue un año demandante, el mundo demandó carne y, por lo que tenemos de información, el 2027 esa demanda seguirá así de fuerte o más fuerte aún”, señaló.
Asimismo, destacó las condiciones generales de las pasturas y la recuperación de la producción forrajera, factores que contribuyen a sostener las expectativas del sector.
En cuanto a los precios internacionales, se mostró optimista sobre la posibilidad de que continúen en niveles elevados. “Nosotros tenemos buenas proyecciones, ya que vemos que la demanda internacional del producto es muy fuerte y los precios se están sosteniendo altos. Inclusive, creemos que podrían llegar a subir más”, afirmó.
Fuente: Valor Agro