Notas

31/12/2024

Estimaciones del cultivo de soja en el Chaco evidencian resultados de una campaña difícil

La escasez de lluvias en el 2024 afectó en gran medida el rendimiento de la oleaginosa en comparación al 2023. Pese a esto, la Capeco (Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas) mantiene una postura positiva por los beneficios y oportunidades que ofrece el rubro.

Las estimaciones preliminares en el cierre de la campaña de soja 2024 en el Chaco apuntan a una superficie de siembra de entre 120 mil y 125 mil ha, muy por debajo a la del año anterior. Esta temporada se caracterizó por ser complicada debido a la falta de lluvias en los últimos meses que afectó la productividad en campos, arrojando como resultados rendimientos incluso por debajo de 1.000 kg/ha, en comparación con los 2.500 kg/ha alcanzados en la anterior zafra. Sin embargo, aún no se tienen los rindes exactos por la dificultad para realizar las estimaciones satelitales debido a las parcelas no cosechadas y rendimientos muy variables, explicó María Luisa Ramírez Arce, profesional agrónoma y asesora Agrícola del gremio agroexportador.

No obstante, se indicó que las lluvias registradas en diciembre han permitido reactivar la siembra de soja trayendo alivio a productores de la región Occidental. “Está comenzando a llover en el Chaco, desde diciembre. Las primeras siembras se hacen en diciembre y las lluvias posibilitan que continúen”, explicó. Con este dato esperanzador, se reanudó el optimismo hacia la soja chaqueña que, con su amplia ventana de siembra, sigue siendo una opción atractiva por ser más flexible que otros cultivos con ventanas más cortas. En las colonias menonitas se espera una disminución de las hectáreas sembradas, aunque la combinación de agricultura y ganadería podría generar un leve aumento en la producción en otras zonas de la región para el 2025.

Cabe recordar que, desde hace 10 años, la Capeco junto a la Cooperativa Chortitzer realizan investigaciones y avances constantes en cuantos a desarrollo de materiales que puedan tolerar las altas temperaturas del Chaco, con apoyo estadounidense para la provisión de germoplasmas, atendiendo que, de manera mundial, no solo en Paraguay, la mayoría de los cultivares provienen de muy pocos parentales. "Existe poca diversidad genetica. Hace varios años que se viene trabajando para ampliar esa variabilidad genética, apostando a los materiales más primitivos que sean más tolerantes al ambiente chaqueño”, remarcó. Finalizó al subrayar que esperan que en los próximos años puedan presentar un grano desarrollado y adaptado con más rusticidad y resistencia.

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