De acuerdo con reportes recientes, los focos fueron identificados en establecimientos ganaderos de la zona, donde se confirmaron animales afectados por esta enfermedad viral, que es transmitida principalmente por murciélagos hematófagos.
Ante esta situación, técnicos y autoridades sanitarias recomiendan reforzar las medidas de prevención, principalmente mediante la vacunación del ganado, considerada la herramienta más eficaz para evitar brotes y reducir pérdidas productivas.
Asimismo, se insta a los productores a notificar de inmediato cualquier signo sospechoso en los animales, como cambios de comportamiento, dificultad para movilizarse, salivación excesiva o agresividad, síntomas característicos de la enfermedad.
La rabia bovina representa un riesgo tanto para la producción como para la salud pública, por lo que el trabajo coordinado entre productores y organismos sanitarios resulta clave para su control.
En ese contexto, se intensifican las acciones de monitoreo y vigilancia epidemiológica en la zona afectada, con el objetivo de contener la enfermedad y evitar su expansión a otras regiones del país.