Si bien algunas parcelas ya fueron implantadas a principio de abril, la ventana óptima de siembra se concentra desde la segunda quincena de este mes, extendiéndose principalmente durante mayo. Así lo explica la ingeniera agrónoma Noeli Kempf, coordinadora técnica y comercial de insumos de la Cooperativa Copronar Ltda., quien destaca que el manejo adecuado del calendario es clave para alcanzar buenos resultados productivos.
Mayor área y expectativas de crecimiento
En el área de influencia de Copronar —que abarca zonas productivas de Alto Paraná y Canindeyú, con una articulación conjunta con Coopasam— la superficie muestra un crecimiento significativo.
Actualmente ya se declararon una intensión de siembra de 6.500 hectáreas, con otras 1.500 en expectativa, superando ampliamente las cerca de 5.000 hectáreas que tradicionalmente manejaban entre socios y clientes.
A nivel país, el salto también sería importante. Tras una campaña anterior de aproximadamente 40.000 hectáreas, la proyección para este año apunta a alcanzar unas 70.000 hectáreas, lo que confirmaría la tendencia de expansión del cultivo.
“La presente campaña se perfila mejor de lo esperado”, resume Kempf, reflejando el optimismo del sector.
Precios que acompañan y mejoran la ecuación económica
Uno de los factores que impulsa este crecimiento es la firmeza de los precios. La canola viene mostrando una dinámica interesante, alineándose con el mercado internacional de commodities agrícolas, pero con un plus de valorización en los últimos años debido a la creciente demanda.
Actualmente, los contratos a futuro muestran valores cercanos a los 400 dólares por tonelada para la canola, con expectativas de que el precio del grano pueda incluso mejorar al momento de la cosecha.
Desde el punto de vista económico, el cultivo ofrece una barrera de entrada relativamente accesible. Con unos 600 kilogramos por hectárea, el productor que cultiva con tecnología. ya logra cubrir los costos de insumos a campo, lo que reduce el riesgo financiero.
Rendimientos: potencial alto con buen manejo
El rendimiento de la canola está fuertemente condicionado por el clima, aunque el manejo agronómico cumple un rol determinante, afirmó la entrevistada.
Actualmente, el promedio de rendimiento se ubica en torno a los 1.800 kilogramos por hectárea. Sin embargo, en condiciones favorables y con un manejo eficiente, algunos productores han logrado alcanzar hasta 3.000 kilogramos por hectárea.
En este sentido, la elección del material genético es clave y para el efecto Copronar mantiene una alianza con la empresa CW Trading. Los técnicos recomiendan el uso de híbridos, tanto convencionales como aquellos con tolerancia a herbicidas, que permiten un mejor control de malezas y mayor estabilidad productiva.
Un cultivo que suma a la rotación
Más allá de la rentabilidad directa, la canola cumple un rol fundamental dentro de los esquemas de rotación agrícola. Su inclusión contribuye a mejorar la estructura del suelo, optimizar el uso de nutrientes y cortar ciclos de plagas y enfermedades, generando beneficios indirectos para los cultivos de verano.
Uno de los puntos más llamativos del desarrollo del cultivo es la creciente demanda industrial, que aún no logra ser plenamente abastecida.
La industria procesadora vinculada a Copronar, Copordini, orientada a la producción de aceite de canola para exportación y abastecimiento del mercado local con harina, enfrenta limitaciones por la falta de volumen de materia prima.
“Como cooperativa pionera en este cultivo, todavía no logramos contar con suficiente producción para cubrir la demanda de la industria durante todo el año”, señala Kempf.
Este escenario abre una oportunidad clara para seguir expandiendo el área de siembra y consolidar la cadena de valor.
Regiones productivas y consolidación
Las principales zonas de producción de canola en Paraguay se concentran en los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú, Caaguazú e Itapúa, donde el cultivo ha encontrado condiciones favorables para su desarrollo.
El crecimiento en estas regiones, acompañado por asistencia técnica y una estructura cooperativa sólida, ha sido clave para posicionar a la canola como un cultivo cada vez más relevante.
Perspectivas
Con precios firmes, demanda sostenida y un fuerte respaldo técnico e industrial, la campaña de canola se presenta con perspectivas alentadoras.
El desafío ahora será sostener el crecimiento, mejorar los rendimientos promedio y seguir fortaleciendo la integración entre producción e industria.
En ese camino, experiencias como la de Copronar marcan el rumbo de un cultivo que ya dejó de ser una alternativa secundaria para convertirse en una pieza clave del invierno agrícola paraguayo.