El arroz experimentó una importante transformación en Paraguay durante los últimos años. La expansión de las áreas de cultivo, la incorporación de nuevas tecnologías y el mayor acceso a mercados y financiamiento contribuyeron al desarrollo de un sector que hoy tiene una marcada orientación exportadora y continúa buscando oportunidades para ampliar su presencia internacional.
El crecimiento estuvo impulsado por productores nacionales que comenzaron a expandirse desde zonas tradicionales, como Carmen del Paraná, en Itapúa, hacia otras regiones con condiciones y potencial para el cultivo. A este proceso se sumaron inversiones, conocimientos técnicos y nuevas herramientas que permitieron mejorar la capacidad productiva.
Reinerio Franco, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Productores de Arroz (Feparroz), señaló que uno de los factores determinantes fue la iniciativa de los propios productores para buscar nuevas áreas de expansión y aprovechar las oportunidades del mercado. También destacó la influencia del mercado brasileño, que adquirió mayor atractivo para la producción nacional, y el aporte de profesionales especializados que contribuyeron a incorporar conocimientos y tecnologías desarrolladas en otros países.
El acceso al crédito fue otro elemento importante. Según explicó, anteriormente el sistema financiero no consideraba al arroz como un rubro habitual para financiar, situación que fue cambiando con el tiempo y permitió generar oportunidades para las inversiones productivas. A esto se sumó la llegada de capital extranjero, aunque actualmente la producción permanece mayoritariamente en manos de productores paraguayos.

Tecnología y precisión en el cultivo
La evolución del arroz también estuvo marcada por cambios tecnológicos que facilitaron su expansión y mejoraron el manejo de las áreas productivas.
Se trata de un cultivo que requiere planificación y precisión, tanto en la preparación de los terrenos como en el manejo del agua y las operaciones agrícolas. En ese sentido, Franco resaltó los avances en tecnologías de relevamiento topográfico y manejo de cuencas, que facilitaron el desarrollo de nuevas áreas y permitieron realizar trabajos que anteriormente demandaban mayores costos.
La incorporación de maquinaria más precisa también contribuyó a optimizar las operaciones y aprovechar mejor las condiciones de las zonas incorporadas a la producción.
Exportaciones: Brasil sigue liderando
El desempeño comercial confirma la importancia que adquirió el arroz dentro de la oferta exportadora paraguaya. De acuerdo con los registros del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE), entre enero y septiembre de 2026 se exportaron 620.984 toneladas netas, por un valor FOB estimado de USD 180,6 millones, con presencia en 33 países.
El volumen representó un crecimiento del 8,7% frente a las 571.203 toneladas registradas en el mismo periodo de 2025. Sin embargo, el valor de las exportaciones disminuyó 17,1%, como consecuencia de la reducción de los precios de comercialización.
El precio medio pasó de USD 377 por tonelada en enero-septiembre de 2025 a USD 285 en igual periodo de 2026, una caída del 24,3%. Este comportamiento refleja un escenario en el que Paraguay consiguió colocar mayor volumen de arroz en el exterior, pero con menores ingresos por tonelada comercializada.
Brasil se mantuvo como el principal destino, con 399.526 toneladas, equivalentes al 64,3% de los embarques. Los envíos a ese mercado aumentaron un 23% respecto al mismo periodo del año anterior, reforzando su importancia para la cadena arrocera nacional.
Chile ocupó el segundo lugar, con 73.622 toneladas, aunque registró una disminución del 13,5%. Entre los destinos que ganaron protagonismo aparecen Panamá, con 20.180 toneladas, además de Gambia, El Salvador, Guatemala y Países Bajos, entre otros.
La diversificación de mercados constituye uno de los objetivos del sector. Franco explicó que Brasil continuará siendo el principal comprador, pero los productores trabajan para consolidar otros destinos y desarrollar nuevos nichos comerciales. En ese proceso, el crecimiento de los volúmenes permitirá mejorar la escala de los embarques y reducir los costos logísticos, facilitando el acceso a mercados que todavía reciben cantidades menores.
Una cadena con proyección internacional
La evolución de las exportaciones durante los últimos años muestra la dimensión alcanzada por el arroz paraguayo. En 2021, los envíos certificados por el SENAVE totalizaron 643.882 toneladas, mientras que en 2022 y 2023 superaron las 760.000 toneladas anuales. En 2024 se registró una reducción a 636.294 toneladas, seguida de una recuperación en 2025, cuando alcanzaron 716.019 toneladas.
El mayor valor exportado del periodo se registró en 2024, con USD 354,3 millones, favorecido por un precio medio de USD 567 por tonelada. En 2025, pese a la recuperación del volumen, el valor descendió a USD 264,1 millones, reflejando el cambio en las condiciones de comercialización.
Por otra parte, las importaciones autorizadas entre enero y septiembre de 2026 sumaron 769,5 toneladas, entre arroz destinado al consumo e industria y semillas para siembra. Este volumen representa menos del 0,2% de las exportaciones del mismo periodo, aunque corresponde a categorías diferentes.
Los resultados muestran una cadena que amplió su capacidad productiva, incorporó tecnología y conquistó mercados, pero que todavía enfrenta desafíos relacionados con los precios internacionales, la logística y la diversificación de destinos. La consolidación de nuevos compradores y el aprovechamiento de las oportunidades comerciales serán aspectos centrales para sostener el desarrollo del arroz paraguayo.