El presidente de la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (APROSEMP), Ing. Agr.Fabián Pereira, señaló que el gremio observa con inquietud la creciente apuesta por una nueva tecnología, cuyo evento ya cuenta con aprobación, pero que aún no completó los procesos necesarios para su liberación comercial.
“La tecnología es muy buena y representa una herramienta importante para el productor. El problema es que las empresas semilleras todavía no pueden acceder a ella para multiplicarla y ofrecerla de manera formal al mercado”, explicó.
Según Pereira, esta situación está provocando que materiales con dicha tecnología circulen fuera de los canales comerciales establecidos, mientras las empresas que invierten en investigación, producción y certificación de semillas quedan al margen de su comercialización.
Menor demanda de semillas certificadas
El dirigente indicó que la preocupación se da en un contexto donde la utilización de semillas certificadas continúa siendo baja. Actualmente, apenas un tercio del mercado sojero utiliza este tipo de materiales.
“Solo el 33% del mercado de semillas de soja corresponde a semillas certificadas, a pesar de que se trata del principal cultivo agrícola del país”, comentó.
A esta realidad se suma una buena producción de semillas obtenidas por productores para uso propio, impulsada por los buenos resultados de la zafriña pasada. Pereira aclaró que APROSEMP reconoce plenamente este derecho.
“Nosotros estamos de acuerdo con el uso propio de semillas por parte del productor. Es un derecho legítimo y es una forma de bajar costos para el Productor agrícola. Lo que no corresponde es la comercialización indebida de esas semillas a través de canales no autorizados que atentan a la inversión realizada por parte de la industria semillera del Paraguay ya que no compiten dentro del marco legal establecido por las entidades del Estado”, enfatizó.
Un sector que ajustó su producción
Las dificultades de comercialización registradas durante la campaña pasada llevaron a las empresas semilleras a replantear sus estrategias productivas.
Pereira recordó que muchas compañías debieron vender parte de sus semillas como grano comercial debido a la falta de demanda, generando importantes pérdidas económicas.
“Para esta campaña, la mayoría de las empresas redujo sus planes de producción porque el año pasado una gran cantidad de semillas terminó comercializándose como grano. Eso significó un perjuicio importante para la industria”, indicó.
Durante 2025, el sector produjo aproximadamente dos millones de bolsas de semillas para abastecer un mercado potencial estimado en 4,3 millones de bolsas. Sin embargo, incluso con la reducción de los volúmenes de producción prevista para esta campaña, las ventas continúan mostrando dificultades.
La tecnología debe llegar por los canales formales
El titular de APROSEMP insistió en la necesidad de que la empresa propietaria de la nueva tecnología agilice los procesos necesarios para su liberación comercial, de modo que todas las empresas semilleras puedan acceder a ella y ponerla a disposición de los productores bajo las condiciones establecidas por la normativa..
Asimismo, advirtió que la falta de adopción de semillas certificadas también afecta el desarrollo de futuras innovaciones.
A pesar de las dificultades, Pereira destacó que las empresas semilleristas continúan realizando inversiones en infraestructura, investigación y desarrollo, además de generar una importante cantidad de empleos en distintas regiones productivas del país.
En ese sentido, recordó que la semilla certificada constituye el principal vehículo para la transferencia de genética y tecnología al productor, garantizando calidad, identidad varietal y potencial productivo.
En el año en que APROSEMP celebra su 40º aniversario, el gremio buscará reforzar las acciones de concienciación sobre la importancia de utilizar semillas certificadas, convencido de que su adopción es fundamental para fortalecer la competitividad de la agricultura paraguaya y asegurar la continuidad de la innovación tecnológica en el sector.