La actividad desarrollada el 28 de mayo reunió a productores, técnicos y operadores interesados en conocer estrategias prácticas para mejorar la implantación de los cultivos en las condiciones particulares del Chaco, una región donde cada detalle del proceso puede marcar la diferencia en los resultados finales.
Martínez Peck, quien trabaja desde hace varios años en proyectos vinculados a la agricultura chaqueña, destacó que existen numerosas similitudes culturales y productivas entre el Chaco paraguayo y algunas regiones del norte argentino.
“Tenemos una enorme similitud con nuestro Chaco. Culturalmente contamos con ventajas importantes porque tanto los productores menonitas como los brasileños tienen una fuerte orientación hacia la mecanización y están acostumbrados a buscar buenos resultados. Eso hace que los procesos de mejora sean más sencillos de implementar”, señaló.
El especialista explicó que Dekalpar promovió esta capacitación con el objetivo de abordar los conceptos fundamentales de la calidad de siembra. Según indicó, alcanzar una implantación eficiente no depende necesariamente de contar con la sembradora más moderna del mercado, sino de prestar atención a cada etapa del proceso.
“No se trata de tener la súper sembradora. Lo importante es darle atención al proceso y monitorear los distintos parámetros de calidad que ya están definidos. Hablamos de población de plantas, cantidad de semillas, distribución en la hilera, uniformidad de profundidad y, especialmente, de uniformidad de emergencia”, explicó.
A su criterio, la uniformidad de emergencia constituye uno de los factores más críticos para el éxito de los cultivos en el Chaco debido a las características climáticas de la región.
“La dinámica del clima aquí es muy exigente. La humedad puede perderse rápidamente y las condiciones son mucho menos perdonadoras que en otras zonas agrícolas. Paradójicamente, en algunas situaciones debemos hacer mejor las cosas en el Chaco que en regiones agrícolas tradicionales, porque cualquier error se paga mucho más caro”, afirmó.
El consultor destacó que las ventanas de siembra suelen ser muy ajustadas y que los productores frecuentemente deben tomar decisiones bajo presión para aprovechar la humedad disponible. Por ello, insistió en que la calidad de implantación debe convertirse en una prioridad absoluta.
“Hay que ser obsesivos con la calidad de siembra. Es fundamental verificar que la semilla quede a la profundidad correcta, bien tapada, firme y en contacto con la humedad. Todos esos factores determinan cómo emergerá la planta y, por lo tanto, el potencial productivo del cultivo”, sostuvo.
Durante la jornada también se abordaron aspectos relacionados con la regulación de siembra, el control de desgastes, los juegos mecánicos y los métodos para evaluar y corregir posibles deficiencias en los equipos.
Martínez Peck remarcó que uno de los conceptos centrales de la capacitación fue la correcta posición de la semilla y las condiciones de implantación dentro del surco.
“La posición de la semilla y las condiciones de implantación valen oro en el Chaco. Muchas veces basta con bajarse del tractor, abrir el surco y observar qué está ocurriendo. No hay mejor diagnóstico que ponerse en el lugar de la semilla”, enfatizó.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido a productores y responsables de maquinaria, resaltando la importancia de la capacitación y el compromiso de los operadores.
“La mejor máquina no puede reemplazar a un operador comprometido con el proceso. Mi recomendación es que se bajen del tractor, observen el surco y entiendan qué está viviendo la semilla. Si el operador no está involucrado, no habrá tecnología capaz de suplir esa falta de atención. Por eso, una de las mejores inversiones que puede hacer una empresa es invertir en la capacitación de sus operadores”, concluyó.