Las lluvias frecuentes de los últimos meses, acompañadas de temperaturas favorables, generaron condiciones propicias para la germinación y emergencia de distintas especies de malezas. Este escenario incrementa el flujo de emergencia dentro de los lotes y plantea un desafío adicional al momento de la desecación presiembra de soja.
Frente a esta situación, el manejo debe comenzar antes de la aplicación. “Es fundamental identificar las especies predominantes, evaluar su tamaño y estado de desarrollo y, a partir de ese diagnóstico, seleccionar las herramientas más adecuadas”, explica el Ing. Agr. José Sánchez.
Aplicar con estrategia
Uno de los principales desafíos actuales es el avance de malezas resistentes, por lo que el posicionamiento de los herbicidas adquiere un papel central. La recomendación es evitar depender reiteradamente de un mismo mecanismo de acción y diseñar programas que incorporen diferentes herramientas, de acuerdo con la realidad de cada lote.
El momento de aplicación también resulta determinante. El control sobre malezas en estadios tempranos permite obtener mejores resultados y reducir la posibilidad de escapes. A esto se suma la incorporación de herbicidas preemergentes, de manera que el tratamiento post emergente funcione como complemento y no como una intervención de emergencia con el cultivo ya establecido.
“Cuando planificamos el manejo desde el diagnóstico de la parcela, podemos combinar diferentes modos de acción y utilizar herramientas preemergentes para disminuir la presión sobre los tratamientos post emergente”, señala Sánchez.
Nuevas herramientas para la desecación
Para la campaña 2026/27, BASF dispone de un portafolio de herbicidas orientado a los principales desafíos del manejo de malezas. Entre las novedades se encuentra Brontirex®, una herramienta posicionada para la desecación presiembra de soja.
El producto combina Trifludimoxazin y Saflufenacil, ambos inhibidores de la enzima PPO, generando un rápido efecto de desecación sobre malezas de hoja ancha. El Trifludimoxazin aporta, además, características diferenciadas dentro de este modo de acción y contribuye al manejo de poblaciones con pérdida de sensibilidad a otros inhibidores de PPO.
Su persistencia también permite complementar la estrategia sobre nuevos flujos de emergencia, mientras que su compatibilidad con herbicidas sistémicos, hormonales, graminicidas y productos preemergentes facilita su integración en diferentes programas de manejo.
Brontirex® está posicionado en la aplicación secuencial, dentro del manejo de doble golpe especialmente en situaciones donde se busca reforzar el control de malezas difíciles. Su dosis de uso, de 150 a 200 ml/ha, aporta además practicidad para las operaciones de campo.
Preservar las herramientas disponibles
El manejo de malezas no se limita a resolver una situación puntual, sino que requiere pensar en la sostenibilidad de las tecnologías disponibles. La rotación de modos de acción, la combinación de herramientas y el uso de residuales son componentes importantes para disminuir la presión de selección y retrasar la aparición de nuevos casos de resistencia.
En este sentido, Sánchez destaca que la elección de un herbicida debe estar acompañada por un adecuado respaldo técnico. “El productor necesita soluciones de calidad comprobada, confiabilidad y soporte para realizar un correcto posicionamiento de las herramientas”, sostiene.
BASF cuenta con un equipo técnico que acompaña a productores y asesores durante la campaña, buscando que las soluciones disponibles sean utilizadas de acuerdo con las características de cada lote.
Así, conocer las malezas presentes y planificar el programa de herbicidas se convierten en decisiones claves para lograr una desecación eficiente, reducir escapes y proteger el potencial productivo de la soja desde el inicio de la campaña.