Conforme el material de la CPC, actualmente, cerca del 3% de los productores genera alrededor del 61% de la producción bovina, reflejando el peso que han adquirido los establecimientos de mayor tamaño dentro del sistema ganadero. Estas unidades, generalmente con rodeos superiores a 500 cabezas, presentan mayores niveles de inversión en infraestructura, tecnología y manejo productivo, lo que les permite mejorar eficiencia y competitividad. En paralelo, los pequeños y medianos productores enfrentan mayores dificultades para sostener su actividad, especialmente ante escenarios de variabilidad climática, restricciones financieras y cambios en los mercados. Esta situación ha derivado en un proceso gradual de reducción de escala, reconversión productiva e incluso salida de la actividad en distintas regiones del país.
Los registros del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) muestran que el número de tenedores de ganado bovino alcanzó su punto máximo en 2015 con 151.084 propietarios. Sin embargo, desde entonces se observa una caída sostenida hasta llegar a 116.224 en 2025, una cifra similar a la registrada hace casi dos décadas. La disminución supera los 34.000 productores en diez años. El fenómeno se concentra principalmente en la Región Oriental, donde se registra más del 90% de la reducción total. Departamentos como San Pedro, Concepción, Caaguazú, Itapúa y Caazapá encabezan las mayores caídas en el número de tenedores, evidenciando un escenario de mayor fragmentación productiva y cambios en el uso del suelo, impulsados en parte por el avance de la agricultura y la forestación.
En contraste, la Región Occidental presenta una disminución más moderada, debido a la predominancia de establecimientos de mayor escala y sistemas ganaderos extensivos. Este comportamiento confirma que la transformación del sector responde no solo a factores coyunturales, sino también a cambios estructurales en la organización productiva y territorial de la actividad pecuaria nacional, donde la concentración productiva y la reducción en el número de actores configuran un nuevo escenario. En este contexto, el desafío radica en fortalecer la productividad y la sostenibilidad del sistema, promoviendo un desarrollo equilibrado que permita sostener la competitividad del sector en el largo plazo, finaliza el informativo divulgado por el gremio de los frigoríficos en nuestro país.