La campaña arrocera 2026/27 avanza con retraso debido a las condiciones climáticas registradas en las últimas semanas, que dificultaron la preparación de los suelos y el ingreso de las maquinarias a los campos. Si bien el ritmo de implantación comenzó a recuperarse, una parte de las áreas podría quedar fuera de la ventana óptima de siembra, con potencial impacto sobre los rendimientos.
El ingeniero agrónomo Reinerio Franco, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Productores de Arroz (Feparroz) y secretario de la Cámara Paraguaya de Industriales de Arroz (Caparroz), explicó que normalmente entre el 15 y el 31 de agosto se concreta entre el 20% y el 30% del área de siembra.
Sin embargo, a fines de agosto el avance todavía no alcanzaba el 3%. Con la mejora de las condiciones para el ingreso a los campos, en la primera semana de setiembre la implantación llegaría a entre 10% y 15%, aunque todavía por debajo del ritmo registrado en años anteriores, cuando para esta altura se podía alcanzar hasta el 30%.
“Los cultivos que no se realizan en el momento ideal no tienen el mismo rendimiento”, advirtió Franco, al señalar que el atraso puede comenzar a incidir sobre el potencial productivo de las siembras que deban realizarse más adelante.
Unas 210.000 hectáreas en expectativa
La intención de siembra se mantiene en torno a 210.000 hectáreas, incluyendo algunas posibles nuevas áreas. La superficie que finalmente se concrete dependerá de la evolución del clima durante las próximas semanas y, especialmente, del comportamiento de El Niño.
Ante este escenario, Franco recomendó intensificar el monitoreo de los cultivos debido a la posibilidad de una mayor presión de enfermedades y realizar las aplicaciones de manera oportuna.
El manejo del agua será igualmente determinante. Será necesario administrar adecuadamente el riego, interrumpirlo ante lluvias importantes y contar con sistemas de drenaje adecuados para evitar los efectos negativos del exceso de humedad.
Mayores costos y expectativa de precios
La campaña también presenta una estructura de costos superior a la del año pasado. Según Franco, producir arroz cuesta actualmente entre 15% y 20% más, principalmente por el incremento de los precios de fertilizantes y defensivos agrícolas.
Los costos se ubican aproximadamente entre US$ 1.300 y US$ 1.600 por hectárea, dependiendo del nivel tecnológico aplicado. A esto se suma el componente cambiario, considerando que parte de los costos se afronta en guaraníes, mientras que la actividad exportadora genera ingresos en dólares.
En cuanto al mercado, Franco considera que las condiciones climáticas podrían provocar una menor producción de arroz en el Mercosur, reduciendo la oferta regional y generando condiciones para una mejora de los precios.
El sector enfrenta así una campaña marcada por un inicio más lento de lo habitual y por mayores costos de producción. La recuperación del ritmo de siembra durante las próximas semanas será clave para determinar qué superficie logra implantarse dentro de la ventana adecuada y cuál será finalmente el potencial productivo de la campaña.