La ganadería paraguaya enfrenta el desafío de elevar su productividad sin depender necesariamente del crecimiento del hato bovino, según un material de la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC). Actualmente, el país produce alrededor de 42 kilogramos de carne por animal del rodeo nacional. Esta cifra se encuentra por debajo de Brasil y Argentina, que rondan los 50 kilogramos, y de Uruguay, que supera los 60 kilogramos. La diferencia evidencia una importante brecha productiva, pero también una oportunidad para mejorar la eficiencia del sistema ganadero. Actualmente existen unas 13,5 millones de cabezas, una faena anual aproximada de 2,2 millones de animales y una producción de alrededor de 546 millones de kilogramos de carne bovina. Al relacionar estos datos, la productividad global se sitúa en torno a los 42 kilogramos de carcasa por cada animal que integra el rodeo nacional. Este indicador no significa que cada bovino produzca individualmente esa cantidad de carne, sino que permite medir la eficiencia general del sistema. Para su cálculo se considera la producción anual de carne en relación con el tamaño total del hato, incluyendo vacas reproductoras, terneros, vaquillas de reposición y animales que todavía no llegaron a la etapa de terminación.
La comparación regional muestra una diferencia importante en materia de productividad. Mientras Paraguay alcanza aproximadamente 42 kilogramos por animal del hato, Brasil registra entre 50 y 52 kilogramos y Argentina se encuentra entre 50 y 55 kilogramos. Uruguay, por su parte, supera habitualmente los 60 kilogramos, mientras que sistemas altamente intensificados como el de Estados Unidos sobrepasan los 110 kilogramos. Las diferencias están relacionadas principalmente con el nivel de intensificación y eficiencia de los sistemas productivos. En Paraguay todavía tiene una fuerte presencia la producción basada en pasturas naturales o semi-mejoradas, un modelo que ofrece ventajas en costos de alimentación, pero que puede extender los ciclos productivos y limitar la producción de carne por animal. Otro factor determinante es la adopción de tecnologías. En el país existen establecimientos que avanzaron considerablemente en genética, manejo reproductivo, nutrición, suplementación estratégica y mejoramiento de pasturas, mientras que otros todavía mantienen esquemas tradicionales con menores niveles de productividad.
Las condiciones climáticas también tienen incidencia directa. La disponibilidad de forraje, los períodos de sequía y los episodios de estrés térmico pueden afectar el crecimiento de los animales, los índices reproductivos y el peso alcanzado al momento de la faena. Sin embargo, la brecha productiva representa también una oportunidad para el sector. Mejorar los índices de preñez y destete, incorporar genética de mayor desempeño, elevar la calidad de las pasturas y utilizar estrategias nutricionales permitiría aumentar la producción de carne sin necesidad de incrementar el número de animales. En un escenario donde la disponibilidad de tierras es cada vez más limitada y los mercados internacionales exigen mayor eficiencia y sostenibilidad, producir más carne con el mismo hato adquiere una importancia estratégica. Para Paraguay, elevar los kilogramos de carne producidos por animal del rodeo representa una vía concreta para fortalecer la competitividad de la cadena bovina, mejorar la rentabilidad de los sistemas productivos y aprovechar el potencial que todavía existe dentro de la ganadería nacional, refirió el material de divulgación dado a conocer por el gremio de frigoríficos.